Son las 23.50h y estoy cansada,
pero todavía sigo esperando el momento
de verle aparecer, el instante de ver
su nombre reflejado en mi monitor,
pero no llega, mis ojos no verán hoy
ni tan siquiera las letras que lo
forman, aunque ya no estemos juntos y
lo único que nos quede sea un amor en
la distancia que poco a poco quedará
en el olvido y con el tiempo,
enterrado para siempre, como un tesoro
escondido.
No sé por qué hoy de repente me
pongo a escribir, pero tenía la
necesidad de hacer algo con los
sentimientos que tengo aquí guardados
tan adentro, puede que algún día,
cuando todo esto haya pasado, me
decida lanzarlos al viento, al mar, a
la arena de la playa, o simplemente se
los regale para que haga con ellos lo
que quiera y así sepa cuánto tengo
dentro de mí en este momento.
Qué difíciles son las cosas a
veces, sobre todo cuando uno no las
espera, como en este caso, enamorarme
de una persona que yo ni siquiera
sabía que iba a corresponderme y que
además estaba comprometida con otra de
por vida, sin embargo eso no ha sido
suficiente para que mi corazón no
sienta. Ojalá nunca hubiera existido
nada entre nosotros, Dios, porque
ahora no estaría padeciendo esta
agonía del no tener a mi corazón entre
mis brazos, ni este dolor tan
insoportable al saber que no volverá a
ser mío nunca más. Actuaremos como dos
extraños al vernos con un
simple hola y adiós , cuando entre
nosotros han existido y de hecho, aún
existen- chispas no, estallidos de
ternura y pasión. Daría todo cuanto
tengo por oír de nuevo su risa, o por
sentir el tacto de sus dedos
acariciándome la espalda, su aliento
en mi oído al decirme te quiero , o
simplemente perderme en el reflejo de
sus ojos cuando me contempla. Tengo
tantos recuerdos vividos junto a él en
tan poco tiempo que me parece un
sueño, un mal sueño que haya salido de
mi vida; echo de menos sus miradas
cuando yo ni siquiera me daba cuenta
de ello, y sus abrazos, tan cálidos,
que me hacían sentirme tan
protegida .. No es justo, Señor, que
la vida sea tan dura sin él; aunque
para mí sea una condena preferiría
mil veces estar a su lado antes que
dejarle marchar, sin embargo, la
decisión por su parte está tomada y la
respeto, aunque me duela en lo más
profundo del alma. Solo me queda
resignarme y dejar pasar el tiempo,
aunque cada segundo, cada minuto, cada
hora, cada día y cada momento de mi
vida esté pensando en él porque ha
sido y es lo más lindo que he tenido.
Con todo mi amor, Señor, dile que le
amo y que no lo olvide jamás.